El cierre de los mercados está provocando que la banca exprima a su red de oficinas para poder captar liquidez y reforzar el capital. Conoce las características de estos productos que podrían ofrecer en tu sucursal:
¿Qué son los pagarés?
Son títulos de renta fija que se emiten a plazos de entre 3 y 18 meses y, normalmente, se colocaban hasta ahora entre clientes institucionales, principalmente a empresas que querían sacar rentabilidades a sus picos de tesorería. Pero Santander acaba de lanzar una macroemisión de hasta 7.500 millones, que comercializará a través de su red, y BBVA también se ha sumado a esta nueva tendencia con otros 10.000 millones de euros.
¿Con qué producto se puede comparar?
Funcionan de forma similar a las letras del Tesoro Público, puesto que se emiten a los mismos plazos (a 3, 6, 12 y 18 meses). En este caso, el garante es un emisor privado, por lo que el cliente debe conocer la calidad crediticia de la firma que vende los títulos. BBVA y Santander tienen un ráting AA, según la agencia de calificación estadounidense Standard & Poor’s, el mismo que el del Estado. Es decir, los tres tienen el mismo riesgo de impago que, en estos casos, es muy bajo.
¿Qué riesgos presentan?
Estos títulos cotizan en un mercado secundario, por lo que sus precios pueden sufrir vaivenes. El inversor podría asumir pérdidas si tuviera que vender los pagarés antes de su vencimiento. No obstante, su escasa liquidez dificulta la posibilidad de deshacerse de ellos antes del plazo contratado.
¿Qué diferencias hay con un depósito?
Los pagarés presentan un riesgo más elevado que los depósitos, puesto que estos últimos están respaldados por el Fondo de Garantía. Las entidades han empezado a comercializar pagarés en lugar de depósitos porque la nueva regulación pone límites a las rentabilidades que puede ofrecer el sector financiero por estos últimos. Al final, por una u otra vía persiguen el mismo objetivo: captar financiación a corto plazo.
¿Y la deuda subordinada?
Popular también lanzará deuda subordinada, pero con otro objetivo: reforzar su capital de segunda categoría o Tier 2. Presenta más riesgos que los pagarés, las letras o los depósitos. En el orden de prelación, los inversores se sitúan por detrás de los tenedores de la deuda de más calidad. También cotizan en un mercado secundario y tampoco cuentan con una liquidez muy elevada, lo que dificulta poder desprenderse de ellos antes de su vencimiento.
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miércoles, 21 de septiembre de 2011
lunes, 2 de mayo de 2011
La red social Facebook se valora en 100.000 millones de dólares
En su séptimo ejercicio fiscal, el grupo fundado por Mark Zuckerberg espera registrar un ebitda de 2.000 millones de dólares y unas ventas de más de 4.000 millones.
La mayor red social del mundo, Facebook, ha filtrado sus previsiones económicas para 2011, con el fin de atraer nuevos inversores.
La mayor red social del mundo (ronda los 600 millones de usuarios, con unos elevados índices de uso diarios) espera registrar este ejercicio un ebitda de 2.000 millones de dólares (1.344,5 millones de euros), según publicó ayer The Wall Street Journal. Las ventas del grupo podrían superar ligeramente los 4.000 millones de dólares.
Estas cifras, aunque suponen más que duplicar los resultados del año pasado (cuando registró unas ventas de 1.860 millones de dólares), son significativamente inferiores que los que manejaba Google siete años después de ser fundada por Larry Page y Sergey Brin.
En enero, Goldman Sachs y la firma rusa Digital Sky Tecnologies invirtieron 1,5 millones de dólares en acciones de Facebook, elevando su valor en los mercados secundarios hasta los 50.000 millones de dólares. Desde entonces, la Facebookmanía habría llegado a duplicar esta cifra en el entorno de algunos inversores privados.
Salida a bolsa
El analista Lou Kerner, de la firma Wedbush Securities, calcula que antes de salir a bolsa, la próxima primavera, Facebook habrá alcanzado un valor en el mercado de 112.900 millones de dólares.
No obstante, la columnista Kara Swisher de The Wall Street Journal advierte que “grandes inversores institucionales” habrían preguntado recientemente a Facebook si aún pueden adquirir una participación valorando la empresa en 60.000 millones. Asimismo, fuentes del mercado señalan que algunos accionistas estarían encontrando problemas para vender sus títulos por estas cantidades.
La mayor red social del mundo, Facebook, ha filtrado sus previsiones económicas para 2011, con el fin de atraer nuevos inversores.
La mayor red social del mundo (ronda los 600 millones de usuarios, con unos elevados índices de uso diarios) espera registrar este ejercicio un ebitda de 2.000 millones de dólares (1.344,5 millones de euros), según publicó ayer The Wall Street Journal. Las ventas del grupo podrían superar ligeramente los 4.000 millones de dólares.
Estas cifras, aunque suponen más que duplicar los resultados del año pasado (cuando registró unas ventas de 1.860 millones de dólares), son significativamente inferiores que los que manejaba Google siete años después de ser fundada por Larry Page y Sergey Brin.
En enero, Goldman Sachs y la firma rusa Digital Sky Tecnologies invirtieron 1,5 millones de dólares en acciones de Facebook, elevando su valor en los mercados secundarios hasta los 50.000 millones de dólares. Desde entonces, la Facebookmanía habría llegado a duplicar esta cifra en el entorno de algunos inversores privados.
Salida a bolsa
El analista Lou Kerner, de la firma Wedbush Securities, calcula que antes de salir a bolsa, la próxima primavera, Facebook habrá alcanzado un valor en el mercado de 112.900 millones de dólares.
No obstante, la columnista Kara Swisher de The Wall Street Journal advierte que “grandes inversores institucionales” habrían preguntado recientemente a Facebook si aún pueden adquirir una participación valorando la empresa en 60.000 millones. Asimismo, fuentes del mercado señalan que algunos accionistas estarían encontrando problemas para vender sus títulos por estas cantidades.
sábado, 9 de abril de 2011
Claves para contratar depósitos sin sorpresas
Hay que tener en cuenta tipo de interés, plazo, vinculación, comisiones y penalizaciones. Los estructurados son una opción más arriesgada, aunque garantizan el capital.
Los depósitos siguen siendo los productos estrella de las oficinas bancarias. Aunque actualmente el ahorro se remunera con menos alegría que en 2010, todavía se pueden encontrar ofertas atractivas. Sin embargo, es conveniente mirar las condiciones con lupa para no llevarse sorpresas, en el momento de percibir los intereses.
Rentabilidad real
Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de formalizar una imposición a plazo fijo es la diferencia entre la TAE (Tasa Anual Equivalente) y el TIN (Tipo de Interés Nominal). La TAE permite determinar cuál es la inversión más rentable de entre varias alternativas de inversión, ya que homogeneiza, sobre una base anual, el tipo de interés y otro tipo de comisiones, por lo que el resultado es más exacto.
La TIN y la TAE coinciden cuando el depósito es al plazo de un año y el pago de intereses es a vencimiento. Sin embargo, cuando el mismo depósito contempla el pago trimestral de intereses, la TIN es ligeramente inferior. Ello se debe a que el tipo nominal no tiene en cuenta la reinversión de los intereses, en cambio la TAE, sí. Es decir, cuando el cliente recibe anticipadamente el pago de intereses, éstos no se reinvierten, por lo que la tasa disminuye.
Cuando el plazo de los depósitos es superior al año, algunas entidades optan por anunciar sus depósitos subrayando el interés nominal, algo que induce a equívoco. Por ejemplo, Santander ofrece actualmente el Depósito Avanzado 24, sólo para dinero procedente de otras entidades. Se trata de una imposición a dos años que las oficinas del banco anuncian con un interés del 6,5%. Esta tasa es nominal; la TAE del producto es, en realidad, del 3,29%. Caja Extremadura también comercializa un depósito a 18 meses en el que ofrece un tipo del 5,51%. En términos de TAE, la remuneración es del 3,67%.
Junto a la tasa en la que se expresa la remuneración de cada producto, los particulares han de tener en cuenta el interés medio que obtendrán al finalizar el plazo. Por ejemplo, Popular, con su Depósito Gasol, da un 10% nominal durante le primer mes. El resto del periodo, un 2,59%. En conjunto, la TAE media se sitúa en el 3,25%. Openbank ha comenzado a ofrecer un depósito a 15 meses que da un 4% los tres primeros meses y un 3% los doce meses restantes. La TAE media es del 3,20% TAE.
Ojo con los crecientes
En los últimos meses han proliferado en el mercado ofertas de depósitos crecientes, cuya rentabilidad va incrementándose trimestre a trimestre o año a año. Hay que tener en cuenta que si el cliente cancela el producto antes de la fecha del vencimiento, se pierde la mayor parte de la rentabilidad.
CAM acaba de lanzar un Depósito Creciente Plus, abona en el primer trimestre un interés del 2,55%, el segundo trimestre, del 2,14%, y el tercero y cuarto, un interés del 4,40% y 5,75%, respectivamente. De este modo, al finalizar el plazo, la tasa media es del 4%. El producto permite retirar el capital en cualquier momento sin penalización, pero ha de tener en cuenta que son los dos últimos trimestres los que pagan una rentabilidad más generosa.
Los depósitos crecientes son especialmente populares en los plazos más largos, de en torno a tres ejercicios. BBVA, La Caixa, Sabadell, Bankia y Unicaja figuran entre las entidades que comercializan imposiciones a un plazo de tres años, en los que el tipo de interés va incrementándose en cada ejercicio.
Bankia, por ejemplo, abona el primer año un 3,5%, el segundo, un 4,35% y el tercero, un 5,5% En conjunto, la TAE media es del 4,25%.
Sin vinculación
Aunque los clientes se interesan especialmente por depósitos sin ninguna vinculación –no exigen la contratación de productos adicionales–, la contratación de un depósito requiere abrir una cuenta asociada en la que se abonan los intereses que genera el producto.
El Banco de España, considera una mala práctica bancaria “el cobro de comisión por mantenimiento de la cuenta cuando este servicio sea una exclusiva imposición de la entidad como, por ejemplo, en el caso de que se obligue al cliente a domiciliar los reembolsos de un crédito en una cuenta con la propia entidad, y la cuenta no se utiliza para otros fines”.
Aun así, gran parte de las entidades cobran comisión por el mantenimiento de la cuenta. En este sentido, depende del cliente negociar con la oficina que le retiren esta comisión. En el caso de que la entidad se muestre inflexible, deberá calcular la rentabilidad neta que obtendría, restando el coste de la cuenta.
Por otro lado, algunas firmas exigen la domiciliación de la nómina o la contratación de productos adicionales, como seguros, fondos de inversión o tarjetas para remunerar el ahorro con más generosidad. De este modo, logran compensar el margen que pierden con el extratipo del depósito. En términos generales, estos productos no son interesantes para el particular, salvo que éste ya hubiese detectado la necesidad de contratar el producto adicional.
Estructuras complejas
Los depósitos estructurados o combinados son difíciles de entender o, al menos, resulta complicado conocer qué rentabilidad van dar. Estos productos colocan parte de la inversión en una imposición a plazo fijo tradicional, y el resto del capital, en una estructura a plazos de en torno a tres años, cuyo rendimiento depende de la evolución de algún activo, como un fondo de inversión, índice, una cesta de valores cotizados, alguna materia prima, etcétera.
La última oferta de estas características es el Depósito Doble Pole Position 100 de Sabadell y ActivoBank. Ofrece un rendimiento fijo del 4% TAE a 12 meses sobre el 50% del importe del depósito y el 100% de la revalorización media de la acción de Telefónica para 60 meses. Además, el cliente obtiene una rentabilidad adicional si Fernando Alonso o Lewis Hamilton se proclaman campeones en el Mundial 2011 de Fórmula 1.
BBVA ofrece el 5% TAE a seis meses para la mitad de la inversión y el 50% restante se coloca en el fondo BBVA 5-100 Eurostoxx a cuatro años y un mes. Caja Vital, por su parte, ha estrenado recientemente el Depósito Combi 59. Presenta una rentabilidad fija del 7,5% de interés nominal a 30 meses (2,94% TAE) para el 50% de la inversión y para el 50% restante la posibilidad de obtener el 50% de la revalorización del índice DJ Eurostoxx50-E (de las bolsas europeas).
La rentabilidad total que ofrecen estos depósitos es difícil de calcular, pero el cliente ha de contemplar la posibilidad de que el rendimiento del patrimonio colocado en la parte de remuneración variable sea cero. No obstante, en un depósito, el capital está siempre garantizado y no puede arrojar pérdidas.
Hay que puntualizar que, en ocasiones, algunas firmas llaman depósitos a vehículos de inversión que, aun teniendo similitudes, no lo son.
El Depósito 90/10 que Santander ha lanzado recientemente para importes desde 50.000 euros remunera el 90% de la inversión al 4,5% TAE a 12 meses. El 10% restante está vinculado al comportamiento de las acciones de Inditex, BBVA y Telefónica a en un periodo de tres años. Esta parte de la inversión no está garantizada, por lo que puede generar pérdidas para quien lo contrate, rebajando el TAE del 4,5% previsto para el 90% del patrimonio.
El plazo, importante
A medida que aumenta el plazo al que se formaliza un depósito, la banca puede elevar la retribución al cliente, con un menor deterioro de su margen de interés. Bancos y cajas están poniendo en foco en productos con vencimientos más largos, que les permite lograr una base de pasivo más estable.
En el contexto actual, en el que la inflación ha iniciado una escalada alcista, puede ser arriesgado tomar decisiones de inversión a largo plazo, por lo que los expertos aconsejan no exceder el horizonte temporal de un año. Por otro lado, el cliente tendrá valorar si puede prescindir de su capital durante todo el plazo. Si necesitase retirarlo anticipadamente, la entidad le aplicaría una penalización que, en ningún caso, podría superar los intereses acumulado hasta la fecha.
Es decir, nunca podrá recibir menor importe del que colocó. Es recomendable que los particulares que vayan a colocar una cantidad importante de dinero la distribuyan en dos imposiciones. De este modo, en el caso de cancelación antes del vencimiento, parte del patrimonio no se vería afectado.
Las cláusulas de penalización también varían considerablemente de una entidad a otra. Dos depósitos pueden ofrecer el mismo tipo de interés, pero la laxitud o severidad de la penalización puede hacer mucho más atractivo uno u otro.
A saber
Dos depósitos con el mismo tipo de interés no son iguales. Vigile, sobre todo, las condiciones de cancelación. Éstas no podrán superar los intereses devengados.
Compare los productos tomando como referencia la TAE. El interés nominal a plazos superiores a dos años induce a equívoco. Los depósitos estructurados tienen el capital garantizado, pero la rentabilidad que obtendrá de ellos es una lotería.
Negocie con su banco la comisión por la cuenta asociada al depósito. Según el Banco de España es ‘mala praxis’ que le carguen el coste. Estudie el plazo del que puede prescindir de su dinero. Si tiene que retirar el capital antes de vencimiento, perderá intereses. En estos momentos, la inflación juega en su contra.
En su oficina le ofrecerán adquirir productos adicionales para elevar el rendimiento del depósito. Estudie si le interesa ya que es posible que el coste del nuevo producto se coma su rentabilidad.
Los intereses que perciba variarán ligeramente en función de cómo se abonen (trimestral, anual, por adelantado o al vencimiento). Tributan al 18% o 21%, en función del importe.
Máxima protección
En un momento de incertidumbre sobre el devenir del sistema financiero, los depósitos bancarios son un refugio para el inversor ya que están garantizados por ley, a través del Fondo de Garantía de Depósitos. Más allá de que algunas entidades estén en el punto de mira por un balance deteriorado, los depósitos están asegurados hasta 100.000 euros por titular y DNI.
En el caso de que alguna caja tuviese que ser intervenida, los particulares no se verían afectados. Sin embargo, por prudencia, es recomendable que los clientes que dispongan de una cantidad superior a los 100.000 euros invertida en depósitos, fraccionen dicho importe en diferentes entidades u otorguen la titularidad del producto a otra persona.
Artículo extraido de Expansión al parecerme muy interesante.
Los depósitos siguen siendo los productos estrella de las oficinas bancarias. Aunque actualmente el ahorro se remunera con menos alegría que en 2010, todavía se pueden encontrar ofertas atractivas. Sin embargo, es conveniente mirar las condiciones con lupa para no llevarse sorpresas, en el momento de percibir los intereses.
Rentabilidad real
Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de formalizar una imposición a plazo fijo es la diferencia entre la TAE (Tasa Anual Equivalente) y el TIN (Tipo de Interés Nominal). La TAE permite determinar cuál es la inversión más rentable de entre varias alternativas de inversión, ya que homogeneiza, sobre una base anual, el tipo de interés y otro tipo de comisiones, por lo que el resultado es más exacto.
La TIN y la TAE coinciden cuando el depósito es al plazo de un año y el pago de intereses es a vencimiento. Sin embargo, cuando el mismo depósito contempla el pago trimestral de intereses, la TIN es ligeramente inferior. Ello se debe a que el tipo nominal no tiene en cuenta la reinversión de los intereses, en cambio la TAE, sí. Es decir, cuando el cliente recibe anticipadamente el pago de intereses, éstos no se reinvierten, por lo que la tasa disminuye.
Cuando el plazo de los depósitos es superior al año, algunas entidades optan por anunciar sus depósitos subrayando el interés nominal, algo que induce a equívoco. Por ejemplo, Santander ofrece actualmente el Depósito Avanzado 24, sólo para dinero procedente de otras entidades. Se trata de una imposición a dos años que las oficinas del banco anuncian con un interés del 6,5%. Esta tasa es nominal; la TAE del producto es, en realidad, del 3,29%. Caja Extremadura también comercializa un depósito a 18 meses en el que ofrece un tipo del 5,51%. En términos de TAE, la remuneración es del 3,67%.
Junto a la tasa en la que se expresa la remuneración de cada producto, los particulares han de tener en cuenta el interés medio que obtendrán al finalizar el plazo. Por ejemplo, Popular, con su Depósito Gasol, da un 10% nominal durante le primer mes. El resto del periodo, un 2,59%. En conjunto, la TAE media se sitúa en el 3,25%. Openbank ha comenzado a ofrecer un depósito a 15 meses que da un 4% los tres primeros meses y un 3% los doce meses restantes. La TAE media es del 3,20% TAE.
Ojo con los crecientes
En los últimos meses han proliferado en el mercado ofertas de depósitos crecientes, cuya rentabilidad va incrementándose trimestre a trimestre o año a año. Hay que tener en cuenta que si el cliente cancela el producto antes de la fecha del vencimiento, se pierde la mayor parte de la rentabilidad.
CAM acaba de lanzar un Depósito Creciente Plus, abona en el primer trimestre un interés del 2,55%, el segundo trimestre, del 2,14%, y el tercero y cuarto, un interés del 4,40% y 5,75%, respectivamente. De este modo, al finalizar el plazo, la tasa media es del 4%. El producto permite retirar el capital en cualquier momento sin penalización, pero ha de tener en cuenta que son los dos últimos trimestres los que pagan una rentabilidad más generosa.
Los depósitos crecientes son especialmente populares en los plazos más largos, de en torno a tres ejercicios. BBVA, La Caixa, Sabadell, Bankia y Unicaja figuran entre las entidades que comercializan imposiciones a un plazo de tres años, en los que el tipo de interés va incrementándose en cada ejercicio.
Bankia, por ejemplo, abona el primer año un 3,5%, el segundo, un 4,35% y el tercero, un 5,5% En conjunto, la TAE media es del 4,25%.
Sin vinculación
Aunque los clientes se interesan especialmente por depósitos sin ninguna vinculación –no exigen la contratación de productos adicionales–, la contratación de un depósito requiere abrir una cuenta asociada en la que se abonan los intereses que genera el producto.
El Banco de España, considera una mala práctica bancaria “el cobro de comisión por mantenimiento de la cuenta cuando este servicio sea una exclusiva imposición de la entidad como, por ejemplo, en el caso de que se obligue al cliente a domiciliar los reembolsos de un crédito en una cuenta con la propia entidad, y la cuenta no se utiliza para otros fines”.
Aun así, gran parte de las entidades cobran comisión por el mantenimiento de la cuenta. En este sentido, depende del cliente negociar con la oficina que le retiren esta comisión. En el caso de que la entidad se muestre inflexible, deberá calcular la rentabilidad neta que obtendría, restando el coste de la cuenta.
Por otro lado, algunas firmas exigen la domiciliación de la nómina o la contratación de productos adicionales, como seguros, fondos de inversión o tarjetas para remunerar el ahorro con más generosidad. De este modo, logran compensar el margen que pierden con el extratipo del depósito. En términos generales, estos productos no son interesantes para el particular, salvo que éste ya hubiese detectado la necesidad de contratar el producto adicional.
Estructuras complejas
Los depósitos estructurados o combinados son difíciles de entender o, al menos, resulta complicado conocer qué rentabilidad van dar. Estos productos colocan parte de la inversión en una imposición a plazo fijo tradicional, y el resto del capital, en una estructura a plazos de en torno a tres años, cuyo rendimiento depende de la evolución de algún activo, como un fondo de inversión, índice, una cesta de valores cotizados, alguna materia prima, etcétera.
La última oferta de estas características es el Depósito Doble Pole Position 100 de Sabadell y ActivoBank. Ofrece un rendimiento fijo del 4% TAE a 12 meses sobre el 50% del importe del depósito y el 100% de la revalorización media de la acción de Telefónica para 60 meses. Además, el cliente obtiene una rentabilidad adicional si Fernando Alonso o Lewis Hamilton se proclaman campeones en el Mundial 2011 de Fórmula 1.
BBVA ofrece el 5% TAE a seis meses para la mitad de la inversión y el 50% restante se coloca en el fondo BBVA 5-100 Eurostoxx a cuatro años y un mes. Caja Vital, por su parte, ha estrenado recientemente el Depósito Combi 59. Presenta una rentabilidad fija del 7,5% de interés nominal a 30 meses (2,94% TAE) para el 50% de la inversión y para el 50% restante la posibilidad de obtener el 50% de la revalorización del índice DJ Eurostoxx50-E (de las bolsas europeas).
La rentabilidad total que ofrecen estos depósitos es difícil de calcular, pero el cliente ha de contemplar la posibilidad de que el rendimiento del patrimonio colocado en la parte de remuneración variable sea cero. No obstante, en un depósito, el capital está siempre garantizado y no puede arrojar pérdidas.
Hay que puntualizar que, en ocasiones, algunas firmas llaman depósitos a vehículos de inversión que, aun teniendo similitudes, no lo son.
El Depósito 90/10 que Santander ha lanzado recientemente para importes desde 50.000 euros remunera el 90% de la inversión al 4,5% TAE a 12 meses. El 10% restante está vinculado al comportamiento de las acciones de Inditex, BBVA y Telefónica a en un periodo de tres años. Esta parte de la inversión no está garantizada, por lo que puede generar pérdidas para quien lo contrate, rebajando el TAE del 4,5% previsto para el 90% del patrimonio.
El plazo, importante
A medida que aumenta el plazo al que se formaliza un depósito, la banca puede elevar la retribución al cliente, con un menor deterioro de su margen de interés. Bancos y cajas están poniendo en foco en productos con vencimientos más largos, que les permite lograr una base de pasivo más estable.
En el contexto actual, en el que la inflación ha iniciado una escalada alcista, puede ser arriesgado tomar decisiones de inversión a largo plazo, por lo que los expertos aconsejan no exceder el horizonte temporal de un año. Por otro lado, el cliente tendrá valorar si puede prescindir de su capital durante todo el plazo. Si necesitase retirarlo anticipadamente, la entidad le aplicaría una penalización que, en ningún caso, podría superar los intereses acumulado hasta la fecha.
Es decir, nunca podrá recibir menor importe del que colocó. Es recomendable que los particulares que vayan a colocar una cantidad importante de dinero la distribuyan en dos imposiciones. De este modo, en el caso de cancelación antes del vencimiento, parte del patrimonio no se vería afectado.
Las cláusulas de penalización también varían considerablemente de una entidad a otra. Dos depósitos pueden ofrecer el mismo tipo de interés, pero la laxitud o severidad de la penalización puede hacer mucho más atractivo uno u otro.
A saber
Dos depósitos con el mismo tipo de interés no son iguales. Vigile, sobre todo, las condiciones de cancelación. Éstas no podrán superar los intereses devengados.
Compare los productos tomando como referencia la TAE. El interés nominal a plazos superiores a dos años induce a equívoco. Los depósitos estructurados tienen el capital garantizado, pero la rentabilidad que obtendrá de ellos es una lotería.
Negocie con su banco la comisión por la cuenta asociada al depósito. Según el Banco de España es ‘mala praxis’ que le carguen el coste. Estudie el plazo del que puede prescindir de su dinero. Si tiene que retirar el capital antes de vencimiento, perderá intereses. En estos momentos, la inflación juega en su contra.
En su oficina le ofrecerán adquirir productos adicionales para elevar el rendimiento del depósito. Estudie si le interesa ya que es posible que el coste del nuevo producto se coma su rentabilidad.
Los intereses que perciba variarán ligeramente en función de cómo se abonen (trimestral, anual, por adelantado o al vencimiento). Tributan al 18% o 21%, en función del importe.
Máxima protección
En un momento de incertidumbre sobre el devenir del sistema financiero, los depósitos bancarios son un refugio para el inversor ya que están garantizados por ley, a través del Fondo de Garantía de Depósitos. Más allá de que algunas entidades estén en el punto de mira por un balance deteriorado, los depósitos están asegurados hasta 100.000 euros por titular y DNI.
En el caso de que alguna caja tuviese que ser intervenida, los particulares no se verían afectados. Sin embargo, por prudencia, es recomendable que los clientes que dispongan de una cantidad superior a los 100.000 euros invertida en depósitos, fraccionen dicho importe en diferentes entidades u otorguen la titularidad del producto a otra persona.
Artículo extraido de Expansión al parecerme muy interesante.
miércoles, 5 de enero de 2011
Así fue diciembre y así será enero en bolsa
El desplome de noviembre ha dejado a la bolsa española en una situación técnica de debilidad extrema que entraña riesgo.
El Ibex 35 ha caído un 17,4% en el 2010 y eso gracias a que en diciembre subió un 6,38%, pero ha cerrado el año con el lamentable honor de ser el peor índice bursátil de las grandes bolsas europeas y el cuarto del mundo por delante de Grecia Chipre y Venezuela.
El BCE ha intentado mantener a raya a los especuladores con la compra masiva de deuda pública de Irlanda, Grecia y Portugal. España está en el disparadero, ya que Moody`s ha puesto en perspectiva negativa el ráting soberano por las necesidades de financiación en 2011. De hecho el Estado ha tenido que pagar un 5,48% y 5,98% para colocar títulos a 10 y 15 años.
Los grandes bancos han apoyado al Ibex y le han permitido situarse sobre los 10.000 puntos, pero no se ha podido mantener esta cota. El aspecto técnico con el que el índice cierra el año es muy débil y no augura muchas alegrías.
Así será enero
Si la evolución de las bolsas europeas dependiera, como en otras ocasiones, de lo que haga Wall Street, podríamos lanzarnos a invertir sin miedo, porque sus índices están como motos. El problema, es que hoy Europa no sigue a rueda de Wall Street cuando sube, pero le va a seguir cuando corrija. La bolsa alemana muestra claros síntomas de cansancio en la zona de los 7.000 puntos tras un avance de 1.000 en cuatro meses.
París puede corregir a la zona baja de su canal alcista, para seguir subiendo. Y si cuando estas bolsas suben, Madrid se limita a tímidos avances, cuando recorten, ampliará los retrocesos. Esperamos que las caídas no sean profundas porque se mira con esperanza al 2011 y hay dinero dispuesto a entrar para recoger, sin prisa, el papel mas nervioso.
El Ibex 35 ha caído un 17,4% en el 2010 y eso gracias a que en diciembre subió un 6,38%, pero ha cerrado el año con el lamentable honor de ser el peor índice bursátil de las grandes bolsas europeas y el cuarto del mundo por delante de Grecia Chipre y Venezuela.
El BCE ha intentado mantener a raya a los especuladores con la compra masiva de deuda pública de Irlanda, Grecia y Portugal. España está en el disparadero, ya que Moody`s ha puesto en perspectiva negativa el ráting soberano por las necesidades de financiación en 2011. De hecho el Estado ha tenido que pagar un 5,48% y 5,98% para colocar títulos a 10 y 15 años.
Los grandes bancos han apoyado al Ibex y le han permitido situarse sobre los 10.000 puntos, pero no se ha podido mantener esta cota. El aspecto técnico con el que el índice cierra el año es muy débil y no augura muchas alegrías.
Así será enero
Si la evolución de las bolsas europeas dependiera, como en otras ocasiones, de lo que haga Wall Street, podríamos lanzarnos a invertir sin miedo, porque sus índices están como motos. El problema, es que hoy Europa no sigue a rueda de Wall Street cuando sube, pero le va a seguir cuando corrija. La bolsa alemana muestra claros síntomas de cansancio en la zona de los 7.000 puntos tras un avance de 1.000 en cuatro meses.
París puede corregir a la zona baja de su canal alcista, para seguir subiendo. Y si cuando estas bolsas suben, Madrid se limita a tímidos avances, cuando recorten, ampliará los retrocesos. Esperamos que las caídas no sean profundas porque se mira con esperanza al 2011 y hay dinero dispuesto a entrar para recoger, sin prisa, el papel mas nervioso.
jueves, 25 de noviembre de 2010
Mapa de contagio de la eurozona: éstos son los países que más preocupan al mercado
Los mercados sitúan a Portugal, España e Italia, detrás de Grecia e Irlanda, como los países de la zona euro con más riesgo de impago.
¿Tumbará España a toda Europa?
Europa se tambalea y España amenaza con terminar de tumbarla. Al Gobierno español se le acaba el tiempo para presentar un plan de reformas estructurales que dinamice la economía española y un segundo plan de recortes que alivie la enorme carga que soporta la parte de los españoles que aún produce.
Se acabó el tiempo de marear la perdiz, de contarle a nuestros socios europeos que somos los mejores del mundo jugando al solitario y de dar lecciones al universo sobre cuál es la mejor forma de crear empleo. Es ahora o nunca. Si el Gobierno español no actúa ya, el euro y el proyecto europeo podrían derrumbarse como un castillo de naipes.El panorama europeo es desolador. Dos países han tenido que ser ya rescatados con una aportación cercana a los 200.000 millones de euros. Ahora todas las miradas se dirigen hacia Portugal y España, dos países cuyas fantasiosas promesas presupuestarias ya no cree casi nadie. Algunos dirigentes políticos europeos piensan que Portugal podría ser rescatado, pero a España quizá convenga más dejarla caer, no sea que vaya a arrastrar a toda la Unión al fondo del océano.
Por otro lado, el crecimiento de la zona euro en términos interanuales se sitúa en el 1,9%, y gran parte de este exiguo dato es un espejismo producto del despilfarro público que no genera riqueza, pero que contabiliza como incremento del producto total. Menos mal que según el comisario de Asuntos Económicos al comienzo de la crisis, Joaquín Almunia, Europa estaba a salvo porque esta crisis era estrictamente norteamericana.
Al presidente de la Unión Europea, el belga Van Rompuy, se le escapó hace unos días lo que todos piensan en Bruselas y en Frankfurt, que “está en juego la supervivencia del euro”.
Por mucho que luego intentara rectificar, todos sabemos que la moneda única está en la cuerda floja por culpa de tomarse a la chirigota el pacto de estabilidad, por las alocadas políticas keynesianas de despilfarro público y por los intentos del Banco Central Europeo de rescatar a los gastones emitiendo crédito respaldado en esos papelitos de los estados derrochadores.
Y por si a alguien no le quedaba claro, el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schaeuble, afirmó rotundamente esta semana que lo que está en juego es el futuro del euro. La ministra de Economía española lo cuenta a su modo. Dice que “el ataque de los especuladores se dirige contra el euro, no contra España”. Claro que, en realidad, no hay ningún ataque, sino un descrédito ganado a pulso, y los especuladores no pasan de ser las familias y las empresas que, en vista de tanto desgobierno de las cuentas públicas europeas, ya no se fían de que la moneda común sea capaz de mantener mínimamente su poder adquisitivo.
Resulta irónico que esto suceda justo cuando se cumple el plazo dictado por los mandatarios de la Unión Europea para cumplir con la Agenda de Lisboa. En el año 2000, los jefes de Estado y de Gobierno de la UE acordaron en la capital portuguesa convertir a Europa en 2010 en “la economía más competitiva y dinámica del mundo, capaz de crecer económicamente de manera sostenible con más y mejores empleos, y con mayor cohesión social”.
La intención de los políticos europeos era obtener los frutos de las sociedades más libres, pero sin necesidad de revertir ni detener el proceso de aumento de la armonización, la burocratización y el intervencionismo que ahoga las libertades individuales de los ciudadanos de los 27 estados que conforman la Unión Europea. Se trataba de una misión imposible y la actual debacle de la eurozona no es más que la constatación. Los políticos han vivido de espaldas a la realidad, dándonos con el mazo en la cabeza mientras rogaban al Dios Estado que nos convirtiera en la zona más próspera del planeta.
Ni siquiera cuando el castillo europeo se viene abajo son capaces de rectificar y tratar de favorecer el dinamismo de nuestras sociedades. Durante la negociación para pactar el rescate de Irlanda, la obsesión de los políticos de la Unión era obligar al gobierno irlandés a elevar sus impuestos, empezando por su competitivo impuesto de sociedades del 12,5%. Apenas unos días más tarde, los eurodiputados acordaron pedir al Banco Central Europeo que monetice la deuda de los países que han perdido el crédito del mercado. De este modo esconderían toda la deuda basura emitida por los países derrochadores en el balance del Banco Central Europeo.
Creación de riqueza
El resultado de esa operación no puede ser otro que el de empobrecernos aún más con masivas pérdidas de poder adquisitivo y terminar de resquebrajar la unión monetaria. Parece que los políticos europeos siguen sin entender el proceso de creación de riqueza; creen que les basta con entender cómo redistribuirla, que es a lo que dedican su tiempo.
Lo que necesitamos es un Estado muchísimo más pequeño, menos (y mejores) regulaciones, impuestos mucho más bajos y una moneda sana.
En medio de esta situación crítica del tambaleante proyecto europeo, España se ha convertido en la insoportable carga que amenaza con tumbarlo, en la gota que todos intuyen que puede rebosar el vaso. La política de despilfarro, la asfixia impositiva, la creatividad contable de las deudas fuera de balance, la esclerosis múltiple del mercado de trabajo, el brutal desequilibrio de las cuentas públicas, los delirios energéticos y el paralizante estatus de la función pública han puesto a nuestro país al borde del precipicio.
Zapatero se ha ganado a pulso la pérdida de crédito de España. Falta por ver si el descrédito de su buenismo intervencionista arrastrará en su caída a toda la Unión Europea o si, en un repentino acto de rectificación en tiempo de descuento, Zapatero abandona y deja que otros reduzcan contundentemente el tamaño del Estado y el gasto público, liberalicen los mercados y realicen las reformas estructurales que impiden que los emprendedores saquen adelante este país.
El temor en los mercados se extiende a un ritmo vertiginoso. Y si hablamos de la zona euro, los movimientos son aún más bruscos y preocupantes. El mapa (ver gráfico) del riesgo de la región no deja lugar a dudas sobre la opinión de los inversores referente a qué país concentra su foco de atención en estos momentos: Grecia, Irlanda, Portugal, España e Italia.
Los CDS (Credit Default Swaps, son sus siglas en inglés), un producto que mide la evolución del riesgo de impago de los emisores de deuda, y el riesgo país (la diferencia entre el bono alemán, de referencia, y el de cada país) son un termómetro muy fidedigno del sentir del mercado.
Y, según el indicador elaborado por Expansión.com, creado a partir de estas dos variables, Portugal, España, Italia y Bélgica (en este orden) son los países de la zona euro cuya deuda provoca más desconfianza actualmente (después, evidentemente, de los que ya han solicitado ayuda a la Unión Europea y el FMI, Grecia e Irlanda).
Tal es la convulsión, que incluso la canciller alemana, Angela Merkel, especialmente dura con los países con más déficit, ha declarado que no ve riesgo de insolvencia en ningún país del euro.
En España, esta semana la prima de riesgo alcanzó máximos históricos al superar los 260 puntos básicos. Un hito que también se han cumplido en los últimos días en países como Irlanda, que superó los 670 puntos básicos, y Grecia ha rozado los 1.000. Los CDS, según los expertos más fiables a la hora de sacar una imagen aislada del ánimo de los inversores en un momento determinado, también aportan datos contundentes: Grecia (975,7 puntos), Irlanda (586,2 puntos), Portugal (481,7), España (301,4), Italia (204,3) y Bélgica (153,7) son los que obtienen peores resultados.
Los mercados mandan
El riesgo en esta crisis de deuda, de momento, lo están determinando los mercados. Sin embargo, detrás de esa foto hay otras variables objetivas que se deben tener en cuenta. Por un lado, el volumen de deuda pública, que hace saltar las alarmas en otros países como Italia (cuyo porcentaje sobre PIB fue del 116% en 2009), Bélgica (96,2% del Producto Interior Bruto -PIB-), incluso Francia (78,1%). Pero en este punto también hay matices. Por ejemplo, en el caso italiano la deuda está principalmente en manos de sus ciudadanos y no dependen del exterior para financiarse, un hecho que les protege de posibles ataques.
Otro punto a tener en cuenta es el carácter de ese endeudamiento. Grecia, por ejemplo, tiene una deuda muy estructural. El volumen de deuda en el país heleno ha superado de promedio en los últimos diez años el 100% del PIB, mientras que el de otros países en el punto de mira como España o Irlanda ha estado en el 70% y en el 35%, respectivamente. Por ello, el incremento de deuda en estos dos casos se ha producido como respuesta a la crisis y es más fácil de reducir porque no se trata de una situación enquistada.
También el dato del déficit público es relevante: ahí encontramos los sospechosos habituales con Irlanda en lo más alto tras ver como se ha disparado su déficit al 32% tras el rescate del sector financiero. Aunque hay que apuntar un nuevo nombre: Eslovaquia, que se mete en el pelotón de cabeza (con un 7,9% del PIB en 2009).
¿Quiere esto de decir que necesitarán ser rescatados?
Los expertos consultados coinciden en que los movimientos de la crisis y de los mercados son impredecibles, así que los actuales datos de riesgo y el volumen de deuda o de déficit no son motivo suficiente para situar a esos países como los máximos candidatos a un rescate. Ninguno quiere dar nombres.
Federico Steinberg, investigador del Real Instituto Elcano, destaca el caso de Irlanda, que “tenía menores primas de riesgo que otros países y, de repente, cuando salió a la luz su problema con los bancos, se disparó”. Según las cifras, todo haría pensar que Portugal es el siguiente en la lista, “pero tiene los mismos problemas que Italia: poco crecimiento, competencia textil de China… es ciertamente impredecible”.
Sin embargo, Italia no sale en ninguna quiniela de momento debido a que su bajo crecimiento es una constante de los últimos años y el déficit público no resulta muy elevado (5,3% del PIB en 2009), aparte de que su deuda pública se controla desde casa.
Y Steinberg añade: “No se puede apuntar a ninguno en concreto. Incluso es posible que no se necesiten más rescates”.
Además, existen otros baremos importantes que ahora no tienen reflejo en los mercados: el tamaño de la economía, la apertura de ésta (número de compañías multinacionales, donde España, por ejemplo, aparece muy bien situada), tamaño del sector público…
Para Silvio Peruzzo, de RBS Global Banking & Markets, “el inversor está penalizando a los países que están experimentando una contracción en una época determinada, y éstos son Grecia, Irlanda, España y, en menor medida Portugal. Por otra parte, Bélgica es uno de los tres países de la zona del euro (con Grecia e Italia), que probablemente tiene una deuda en porcentaje del PIB este año por encima del 100%, según las proyecciones de la Comisión Europea. Pero es difícil saber si necesitarán rescate”, indica Peruzzo.
Por su parte, Juan Ignacio Crespo, director europeo de Thomson Reuters, cree que las posibilidades de que los actuales ataques de los mercados (reflejados en el riesgo país y los CDS) acaben en rescates a ciertos países o desaparezcan dependen de tres factores: por un lado, de la credibilidad y efectividad de los planes de ajuste de cada Gobierno, por otro, de que el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera tenga mayor dotación y, por último, de que el Banco Central Europeo (BCE) "saque toda su artillería".
Precisamente, el miércoles el presidente del Bundesbank y miembro del BCE, Axel Weber, señaló que existía la posibilidad de ampliar el fondo si era necesario. Crespo indica que abrir esta puerta podría apaciguar la desconfianza de los mercados sobre la solvencia de determinados países, al ver que podrían ser rescatados, al margen de su tamaño.
En cuanto al último punto, sostiene que el BCE se ha mostrado reacio hasta ahora a actuar de forma tan tajante como lo hace habitualmente Fed. "Pero no le queda más remedio. Lo lógico para frenar estar espiral es que actuara sobre los CDS, no que sólo comprara deuda como ha hecho hasta ahora", indica.
Silvio Peruzzo también cree que una intervención del regulador europeo podría cortar del lleno la sangría.
De cualquier forma, también hay analistas que señalan que la zona euro atraviesa un momento decisivo y España se posiciona como una pieza clave. The Economist, por ejemplo, asegura que el freno a esta crisis de confianza está en manos de Zapatero y en las reformas que impulse. Si no se consiguiera evitar el rescate. Saxo Bank afirma en su último informe que “esto exigiría un nuevo marco de la unión política y el BCE si Europa quiere permanecer unida políticamente y mantener su moneda única. 2011 va a ser un año interesante para la eurozona”. Una responsabilidad desmesurada para el que ya han 'bautizado' como 'Zapateuro'.
Pese a todas estas razones, José Luis Martínez, estratega de Citi, cree que tal y como se están comportando los mercados, pocas predicciones se pueden hacer. “El pánico en estos momentos los domina. El pánico es irracional. Por tanto, lo sería mucho más intentar aventurar que puede ocurrir en el futuro inmediato”, indica.
jueves, 4 de noviembre de 2010
El Ejecutivo esconde una nueva rebaja de sueldo a los funcionarios
Los cuerpos superiores descubren bajadas de hasta un 1,5%, que se suma al 5% de media.
El Gobierno de Rodríguez Zapatero se ceba con los funcionarios. No ha tenido bastante con aprobar el pasado 20 de mayo una rebaja de entre un 0,56 y un 7 por ciento de su sueldo, sino que en el proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2011 ha introducido una rebaja encubierta de entre un 1 y un 1,5 por ciento más. Así lo asegura a ABC el vicepresidente de la Federación de Asociaciones de Cuerpos Superiores de la Administración Civil del Estado (Fedeca), Rafael Coloma.
Chaves se ha hecho cargo de las competencias de la Función Pública
Esta nueva rebaja encubierta ha sido detectada después de analizarse los Presupuestos presentados por el Gobierno. Estos funcionarios señalan que, a lo largo de este año, el recorte se viene realizando en las nóminas mensuales de junio a diciembre y que, con carácter extraordinario, el Gobierno aplicará un recorte del 46 por ciento en la paga de diciembre. Este recorte de la paga no es más que el importe de las reducciones salariales de enero a mayo de este año, ya que no se pudieron bajar los sueldos porque el Gobierno no había aprobado la disminución, que se repercutirán en esta única paga (la extraordinaria de julio se cobró completa). Para 2011, las rebajas salariales se harán mes a mes, por lo que no era necesario recortar en un 46 por ciento la paga de diciembre.
Sin embargo, y siempre según la versión de la asociación de altos funcionarios, se ha detectado que el Gobierno no solo mantendrá en 2011 las rebajas salariales en las nóminas mensuales, sino que también aplicará el recorte del 46 por ciento en la paga de diciembre y, como novedad, también en la de junio. Este nuevo recorte supone que, sobre la rebaja salarial de entre el 0,56 por ciento y el 7 según la categoría profesional, habría que añadir entre un 1 y un 1,4 por ciento de nuevos recortes.
A modo de ejemplo, esta asociación señala que «un funcionario de nivel 29, considerando exclusivamente el sueldo base, las extras de junio y diciembre (sin incluir el complemento de destino en las extras) y el complemento de destino, dejará de percibir el próximo año 2.130, 19 euros, un 7,8 por ciento menos que el importe acumulado que percibirá durante todo el año 2010».
A juicio de Fedeca, esta situación «atenta contra los derechos de los funcionarios de una manera poco transparente, al romper con las promesas realizadas». Además, aseguran que la medida «se ha tomado en un medio de un claro abandono y desprotección de la Función Pública y su personal de carrera, salvo en lo que les interesa sobre consolidación y nombramientos a dedo». En este sentido, Coloma señala que nadie les había hablado de esta nueva bajada de sueldo y asegura que «me extraña que una cosa de este calibre se le haya pasado al Gobierno de una forma inocente». Aun más, llega a afirmar que el Ejecutivo ha decidido ejecutar esta nueva reducción salarial adrede.
Además de esta nueva bajada, el colectivo de funcionarios de los cuerpos superiores se siente doblemente castigado, ya que, con el nuevo sistema salarial recogido en los presupuestos, los que más ganan se verán más perjudicados con la rebaja. «Se aplican a los sueldos principios fiscales de reparto y progresividad, cuando éstos deben de ser aplicados al conjunto de las fuentes de renta —dicen—. Un empleador no paga los sueldos en términos progresivos».
A la vista de estos datos encubiertos en el Presupuesto y del artículo 22.2., que señala que las retribuciones no podrán experimentar ningún incremento respecto a las vigentes a 31 de diciembre de 2010, Fedeca entiende que «el Gobierno deja la puerta abierta a futuras rebajas de sueldos, que se sumarían a los recortes realizados en 2010 y a la continua pérdida de poder adquisitivo de los últimos treinta años».
miércoles, 13 de octubre de 2010
Purga en Hacienda: cesan a veinte altos cargos en cinco meses
Nuevos rostros para tratar de llenar unas arcas públicas medio vacías. El nuevo director general de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria (AEAT), Juan Manuel López Carbajo, ha cesado desde el pasado 30 de abril –fecha en la que fue nombrado por el Consejo de Ministros– a la mayor parte de los puestos de confianza de su predecesor, Luis Pedroche.
Numerosos relevos
Los relevos han afectado a siete directores de la Agencia, a cinco subdirectores, a la dirección de gabinete del presidente y a doce delegados de diferentes provincias y CCAA. La magnitud de los cambios pone de manifiesto que López Carbajo ha optado por rodearse de un nuevo equipo muy distinto al que tenía Pedroche.
Los rumores sobre la salida del antiguo director general de la Agencia fueron constantes, ya que su cese se produjo después de las fuertes críticas de los Inspectores de Hacienda a la gestión del ahora consejero de la CNMV. Algunas fuentes apuntaban a que Pedroche fue relevado de su puesto después del enfrentamiento que mantuvo con la vicepresidenta económica, Elena Salgado. No obstante, la ministra se limitó a decir que no existía “ni mala relación ni nada que se le parezca”.
Según las fuentes consultadas, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y Salgado se enteraron por los medios de comunicación de que la Agencia Tributaria pagaba más a los Inspectores que más multas ponían, algo que hizo que Pedroche perdiera la confianza del gabinete socialista, a pesar de que llevaba en el cargo desde 2004, justo el año en el que el líder del Ejecutivo se instaló en La Moncloa.
El nuevo equipo de López Carbajo no lo tiene fácil: las cuestiones que están sobre la mesa son la recuperación sostenida de los ingresos públicos, y comenzar a ganar la batalla al fraude fiscal, que según el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, podría equivaler al 20% del PIB. Y todo ello con un 5% menos de presupuesto en 2011, una recorte del gasto en línea con el que sufrirá el Ministerio de Economía (-5,7%).
Asimismo, tendrá que buscar una solución a los impagos de los contribuyentes con Hacienda, que sigue superando mes a mes niveles sin precedentes. Los impuestos pendientes de cobro –la diferencia entre la recaudación prevista y la que realmente entra en caja– supera hasta agosto los 11.385 millones de euros, un 10% más que durante el año pasado. Los fiscalistas achacan esta cifra a los aplazamientos de los pagos o a la elusión de los deberes de los deudores. O sea, a la evasión fiscal.
Otro de los deberes de Carbajo es el cambio en la gestión de las liquidaciones por IVA. En los últimos años se habían realizado teniendo encuentra el año natural, y no trimestralmente como obliga la Ley. Conseguir que esos recursos no se pierdan (cerca de 3.000 millones, según fuentes de solvencia) sería un buen punto de partida para los nuevos responsables del Fisco.
Numerosos relevos
Los relevos han afectado a siete directores de la Agencia, a cinco subdirectores, a la dirección de gabinete del presidente y a doce delegados de diferentes provincias y CCAA. La magnitud de los cambios pone de manifiesto que López Carbajo ha optado por rodearse de un nuevo equipo muy distinto al que tenía Pedroche.
Los rumores sobre la salida del antiguo director general de la Agencia fueron constantes, ya que su cese se produjo después de las fuertes críticas de los Inspectores de Hacienda a la gestión del ahora consejero de la CNMV. Algunas fuentes apuntaban a que Pedroche fue relevado de su puesto después del enfrentamiento que mantuvo con la vicepresidenta económica, Elena Salgado. No obstante, la ministra se limitó a decir que no existía “ni mala relación ni nada que se le parezca”.
Según las fuentes consultadas, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y Salgado se enteraron por los medios de comunicación de que la Agencia Tributaria pagaba más a los Inspectores que más multas ponían, algo que hizo que Pedroche perdiera la confianza del gabinete socialista, a pesar de que llevaba en el cargo desde 2004, justo el año en el que el líder del Ejecutivo se instaló en La Moncloa.
El nuevo equipo de López Carbajo no lo tiene fácil: las cuestiones que están sobre la mesa son la recuperación sostenida de los ingresos públicos, y comenzar a ganar la batalla al fraude fiscal, que según el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, podría equivaler al 20% del PIB. Y todo ello con un 5% menos de presupuesto en 2011, una recorte del gasto en línea con el que sufrirá el Ministerio de Economía (-5,7%).
Asimismo, tendrá que buscar una solución a los impagos de los contribuyentes con Hacienda, que sigue superando mes a mes niveles sin precedentes. Los impuestos pendientes de cobro –la diferencia entre la recaudación prevista y la que realmente entra en caja– supera hasta agosto los 11.385 millones de euros, un 10% más que durante el año pasado. Los fiscalistas achacan esta cifra a los aplazamientos de los pagos o a la elusión de los deberes de los deudores. O sea, a la evasión fiscal.
Otro de los deberes de Carbajo es el cambio en la gestión de las liquidaciones por IVA. En los últimos años se habían realizado teniendo encuentra el año natural, y no trimestralmente como obliga la Ley. Conseguir que esos recursos no se pierdan (cerca de 3.000 millones, según fuentes de solvencia) sería un buen punto de partida para los nuevos responsables del Fisco.
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