Cuatro años dedicados en cuerpo y alma a un deporte para acabar
jugándoselo todo en una competición que, a veces, apenas dura un día. Si
dejamos a un lado el privilegio de vivir unos Juegos Olímpicos desde
dentro o la posibilidad de ver recompensados tantos esfuerzos con el
premio de una medalla ¿es rentable ser deportista olímpico?
Dejando a un lado a los héroes del olimpismo y sus millonarios
contratos publicitarios, la realidad del deportista es bastante más dura
ya que la preparación de un olímpico implica la dedicación plena al
entrenamiento y la remuneración está lejos de las cifras astronómicas en
las que se mueve el deporte-negocio. Aunque siempre hay excepciones
como la luchadora Maider Unda, ganadora de una medalla bronce que
compatibiliza los entrenamientos con la regencia de su caserío dedicado a
la fabricación y venta de quesos o el piragüita Saúl Craviotto que
combina el entrenamiento con su trabajo de policía nacional.
Pero esto no es lo habitual, la mayoría de atletas se dedican en
plenitud a su disciplina y, durante este periodo los deportistas
profesionales viven gracias a las becas, principalmente la ADO.
Las becas que otorga el Plan ADO 2012 se distribuyen en tres grupos
(I, II y III), cada uno de ellos se divide en varios niveles y tienen
vigencia hasta el 31 de diciembre.
El Grupo I, que aglutina a todos los deportistas que compiten
de manera individual, en parejas o en equipo de cuatro componentes
máximo, establece seis niveles de beca dependiendo de los objetivos
alcanzados por el deportista en Juegos Olímpicos y Campeonatos del Mundo
absolutos que pueden ser en forma de medalla, diploma, estar
clasificados entre los 10 primeros del ránking (para atletismo y
natación) o lograr la clasificación olímpica, entre otros.
De esta manera el taekwondista Joel González, medalla de oro en
Londres y vigente campeón del mundo ha recibido este año una beca
medalla (M) de 60.000 euros, a lo que hay que sumar los 94.000 euros que
le corresponden por el alcanzar la cima olímpica. Marina Alabau, el
primer oro de España en Londres, ingresará los 94.000 euros de prima
debido a su triunfo en windsurf, más la beca ADO de 45.000 euros que le
corresponde por su medalla de bronce en el pasado campeonato del mundo,
mientras que David Cal, el mejor deportista olímpico de la historia de
España, ha afrontado el año con una beca de 50.550 euros debido a la
plata conseguida en 2011 en Hungría.
Esta Beca M de medallista la reciben tanto los medallistas olímpicos
como los que suban al podio en campeonatos del mundo. Si el deportista
gana más de una medalla, se acumulan becas: el 100% de la beca más alta,
el 50% del resto de becas por medalla y el 25% por diploma.
Quedar entre los ocho primeros también tiene premio ya que los cinco
diplomas llevan una asignación que va desde los 34.000 a los 20.500
euros, dependiendo del puesto. Este es el caso de Mireia Belmonte, una
de las estrella de los juegos, que vuelve de Londres con 96.000 euros
por sus medallas de plata, cantidad que hay que sumársela a la beca de
34.000 euros de la que disfrutaba este año gracias al cuarto puesto que
obtuvo en los mundiales de Shangai, de los que se vino con un diploma.
La gimnasia rítmica, la natación sincronizada y el remo a ocho, entran dentro del
Grupo II,
en el que la beca ADO por ganar el oro es de 40.000 euros, la plata de
33.700 y el bronce de 30.000. Las seis componentes del equipo de
gimnasia rítmica que han rozado con lo dedos el bronce olímpico han
pasado este año con una beca de clasificación (C) por conseguir llegar a
Londres. La beca concedida en la junta extraordinaria de ADO les otorgó 11.000 euros a cada una.
El resto de deportes de equipo: el baloncesto, balonmano, fútbol,
hockey, hockey hielo, voleibol y waterpolo se sitúan dentro del
Grupo III. La cuantía es de 30.000, 25.000 y 22.000 euros por oro, plata y bronce respectivamente.
Ahora bien, los medallistas son la excepción ya que de los 282 que
fueron a Londres solo 58 traen medalla y otros treinta regresan con
diploma.
Deportistas que están entre los ocho mejores del mundo en su
disciplina, han rozado el metal, pero se tendrán que conformar con un
diploma y, en consecuencia, con una beca inferior. La percepción varía
desde los 34.000 euros a los que tendrán derecho cuartos clasificados
como Ander Elosegi en piragüismo en eslalon C-1 o Ruth Beitia en salto
de altura, a los 24.000 euros de beca que se ha ganado Erika Villaécija
García por su octavo puesto en natación en aguas abiertas.
A medida que bajan los resultados, también descienden las subvenciones. La
beca por ranking, premia con 19.000 euros a los que estén entre los 10 primeros del mundo en natación o atletismo. La
Beca B, garantiza 17.000 euros a aquellos deportistas que en el año anterior fueron medallistas u obtuvieron diploma.
La Beca C se concedió 15.000 a los clasificados para Londres. Por último, la categoría inferior dentro de las ayudas del Plan ADO es
la Beca E que aporta 12.000 euros a deportistas que no entran en ninguna de las categorías anteriores.
Para ilustrar lo que se juega el deportista en cada competición hay
varios ejemplos en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Uno de los
momentos más tristes para la delegación española en Londres, fue el
llanto del judoca Sugoi Uriarte al quedarse a las puertas de la medalla
la cuál llegó a acariciar hasta en dos ocasiones. Durante el año 2012,
la asignación económica del Plan Ado a Sugoi, Subcampeón del Mundo y
Campeón de Europa es la correspondiente a una Beca B del Grupo I, es
decir, 17.000 euros. Con el diploma olímpico en el bolsillo, el judoca
vitoriano, según los criterios de 2012, tendría derecho a percibir
34.000 euros. Si hubiera conseguido subir al podio, aplicándole esos
mismos criterios, el bronce le habría garantizado 45.000 euros.
Estados Unidos, medalla de oro en impuestos olímpicos
Estados
Unidos se despide de los Juegos de Londres con 104 metales, de los
cuáles 46 son oros. Al comienzo de los juegos el país norteamericano
prometió a sus deportistas que les recompensaría con 20.500 euros por
cada oro conseguido, 12.164 por cada plata y 8.100 por cada bronce.
Pero
el éxito de sus olímpicos no le va a salir tan caro ya que cuando
vuelvan, todos van a tener que rendir cuentas con el fisco, exactamente
van a tener que pagar el 35% del valor de su medalla y de lo que
perciban en primas.
La medalla de oro tiene un valor real de 547
euros por lo que cada deportista nada mas tocar suelo americano tendrá
que pagar por ella a la IRS (Internacional Revenue Services) 191 euros.
Por la plata, valorada en 312 euros, tendrán que desembolsar 110,
mientras que por la medalla de bronce que solo vale 4 euros el impuesto a
pagar será de 1,62.
Con el mismo porcentaje están gravadas las
primas. El oro lleva acarreado un impuesto de 7.095 euros, la plata
4.257 euros y el bronce 2.838 euros.
De esta manera, Michael
Phelps tendrá que pagar por cada uno de sus cuatro oros 7.289 euros y
4.368 por cada una de sus dos medallas de plata.