La petición de axilio europeo para la banca española es ya un hecho.
Pero, ¿en qué consiste el rescate?, ¿cómo ha de articular el Gobierno
la petición?
¿Por qué es necesario acudir a la Unión Europea para solicitar un rescate de la banca?
Las fuertes exigencias de saneamiento que el Gobierno ha impuesto a
la banca en lo que va de año suponen un coste global de 54.000 millones
de euros, por la subida de las provisiones ante el riesgo inmobiliario
de febrero, más otros 28.000 millones por la penalización establecida en
mayo para el crédito sano relacionado con el ladrillo. Si semejante
montante ya supone un grave problema para parte de la banca, aún se
espera una tercera factura: la que se derive de las carteras de
préstamos a otros sectores no inmobiliarios. Se prevé, por tanto, que
algunas entidades no sean capaces de asumir este sacrificio y terminen
necesitando ayuda para cumplir con el conjunto de exigencias. Si la
cuantía es excesivamente alta, España necesitaría fondos adicionales,
que podrían salir de la Unión Europea.
¿Cómo funciona el mecanismo que permite inyectar ayudas comunitarias al sector financiero?
El pasado julio, la Unión Europea aprobó que los recursos disponibles
en el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (el FEEF, en vigor hasta
mediados de 2013) y del Mecanismo Europeo de Estabilidad (el MEDE, que
comenzará a operar el 1 de julio) pudieran utilizarse para rescatar a
entidades con problemas y no solo a países. Previa petición, los fondos
se destinan al FROB, que a su vez recapitalizará los bancos que lo
necesiten. El Estado español es, en todo caso, quien asume la deuda.
¿Estará España intervenida como Portugal o Irlanda?
No. Cuando se amplió la capacidad del EFSF para poder recapitalizar
bancos, se estableció que se podría aplicar en países que no estén
sujetos a un programa macroeconómico de ajuste, como es el caso de
Irlanda, Grecia o Portugal.
¿Qué consecuencias tendrá para el sistema financiero español recibir fondos de la UE?
Un rescate europeo no está libre de condiciones. Al igual que cuando
la Unión Europea ha intervenido algún Estado, la inyección de recursos
al sistema financiero irá ligada a una serie de contrapartidas solo que,
en este caso, la mayoría de las exigencias se centrarían en la propia
banca. De hecho, el propio fondo explica que "un proceso de
reestructuración/liquidación de las entidades es una condición sine qua
non para que lleguen las ayudas".
El comunicado del Eurogrupo va más allá y habla directamente de
"reformas estructurales en el conjunto del sector financiero doméstico",
además de la reestructuración de las entidades debilitadas. El sector
asume que las entidades que reciban ayuda tendrán que acometer un
proceso de reestructuración que incluirá la reducción de su capacidad
instalada -cierre de oficinas- y el despido de parte de su personal.
"Sería parecido a las condiciones que se establecieron para las
entidades que recibieron ayuda del FROB en su día, pero varios pasos más
alla", ilustran desde el sector. El último ejemplo medianamente
parecido se comprobó con Sabadell, al que Bruselas impuso el cierre de
450 sucursales y la salida de 2.200 empleados para compensar las ayudas
recibidas por la adquisición de la CAM. Una inyección de fondos
europeos, sin embargo, supondrá ajustes de mucho mayor calado para las
entidades beneficiadas.
Tras la petición de ayuda, será la Comisión Europea, el Banco Central
Europeo (BCE), El FMI y la Autoridad Bancaria Europea (ABE) quienes
establecerán las condiciones sobre el sector financiero a las que va
ligada la ayuda. En teoría, éstas pueden afectar también a la potestad
regulatoria y supervisora, comiendo terreno al papel tradicional del
Banco de España, y la legislación bancaria estará también sujeta a
modificaciones, si bien el comunicado no explicita nada al respecto.
¿Irá el rescate bancario acompañado de alguna exigencia para el conjunto del país?
Según el comunicado del Eurogrupo, no. Y según el Gobierno, tampoco.
De hecho, según las normas del fondo de rescate, las condiciones
exigidas en este tipo de ayudas son más suaves que en un programa de
ajuste macroeconómico como el de Grecia, Irlanda o Portugal, "para
acelerar la financiación así como para reflejar la naturaleza sectorial
del crédito".
No obstante, el documento del Eurogrupo señala que se revisará
estrechamente el cumplimiento de los objetivos de déficit y de las
reformas estructurales en España, y que se revisarán en paralelo al
desembolso de la ayuda financiera. El Estado español firmará un
compromiso de entendimiento en el que asume estas condiciones.
Alfonso Mora, socio de Analistas Financieros Internacionales, cree
que la ayuda europea derivará en una mayor presión por parte de los
socios comunitarios para que España avance en sus planes de austeridad y
reformas estructurales, como la subida del IVA o la aceleración del
retraso de la edad de jubilación. Soledad Pellón, analista de IG
Markets, apunta, sin embargo, que habrá "diferencia con un rescate país"
pues aunque las presiones irán en la misma línea, España tendrá más
margen para gestionar las reformas que si la troika (UE, BCE, FMI) entra
en el país e impone el calendario.
¿A cuánto ascenderá la inyección que tendrá que llevar a cabo el fondo comunitario?
La petición de rescate deberá hacerse sobre una cifra concreta. Pero
todavía no se sabe. El máximo serán 100.000 millones, si bien la cifra
dependerá de las necesidades que se deriven del análisis de las dos
consultoras Oliver Wyman y Ronald Berger, que se completará en junio.
Además de las necesidades de capital directas, la ayuda incluirá un
margen de seguridad. El FMI calcula que el sector necesita 40.000
millones de euros, aunque aconseja ampliar la ayuda.
Al tiempo habrá que precisar qué entidades necesitarán las ayudas.
Todo apunta a que sean las nacionalizadas Bankia, Novagalicia, Catalunya
Caixa y Banco de Valencia las entidades beneficiadas. Fuentes del
sector señalan que la prioridad será reducir la petición de ayuda al
mínimo, para lo que el Gobierno aún cuenta con 5.300 millones
disponibles en el FROB para inyectar capital y con la opción de emitir
deuda en el mercado, si bien los actuales niveles de prima de riesgo
dificultan el acceso a la financiación. Así, los 19.000 millones que
necesita Bankia no tendrían por qué solicitarse en su totalidad a
Bruselas. Según explicó el subgobernador del Banco de España, Javier
Aríztegui, Novagalicia y Catalunya Caixa necesitan en conjunto otros
9.000 millones de euros de capital.
¿Cuántos exámenes se están efectuando entonces sobre el sector financiero?
El afán por poner luces y taquígrafo en las entrañas del sector
financiero español, con la esperanza de devolver la confianza de los
mercados en las entidades, ha llevado al Gobierno -presionado por sus
socios europeos- a someter a la banca a un maratón de exámenes y
pruebas. La primera es la que ha llevado a cabo el FMI, detallada en el
punto anterior.
La segunda es la que han puesto en marcha las valoradoras
independientes Oliver Wyman y Roland Berger, que tensionarán a las
entidades para conocer su reacción ante un empeoramiento de la situación
económica actual. Finalmente, las cuatro grandes auditoras que operan
en España llevarán a cabo el examen más detallado de todos, turnándose
para que ninguna valore una firma a la que haya auditado en los últimos
dos ejercicios. Su labor conllevará la revisión de toda la cartera de
créditos y activos, entidad por entidad, para establecer si las cuentas
presentadas y las provisiones realizadas se corresponden con la
situación real de sus balances.
¿Qué ocurre con el informe realizado por el Fondo Monetario Internacional?
La evaluación del FMI, cuya publicación se ha adelantado dos días
respecto a la fecha prevista, cifra las necesidades del sector
financiero "en alrededor de 40.000 millones de euros". Asimismo, explica
que "el núcleo del sector financiero español está bien gestionado y
resistiría nuevos choques, pero existen aún importantes vulnerabilidades
en el sistema".
¿Quién pone el dinero?
El EFSF emite deuda con el aval de los países miembros de la zona
euro, con la excepción de los países ya rescatados, Irlanda, Grecia y
Portugal. Estos países han puesto garantías por 780.000 millones de
euros. Alemania es el mayor contribuidor al fondo, con el 29% del total
(garantías por 211.000 millones), Francia el segundo, con el 21,83%,
Italia el tercero, con el 19,18% y España el cuarto con el 12,75%.
¿Qué opinan en el sector financiero de la petición de un rescate?
La banca española asume desde hace días la proximidad de un rescate
para la banca, una fórmula que serviría para eliminar la incertidumbre
que pesa sobre el conjunto del sector.
¿Qué margen ofrecían los mercados para actuar en otro sentido?
Las últimas cinco sesiones pueden ofrecer una falsa sensación de
optimismo, pues el Ibex ha ganado un 8%, recuperando la marca de los
6.500 puntos, y la prima de riesgo ha caído con fuerza a 488 puntos. Lo
cierto es, sin embargo, que en las últimas semanas la banca española
-gran motor del parqué madrileño- ha sido objeto de importantes ataques
que han hecho desplomarse la Bolsa a niveles de 2003 y han lanzado el
nivel de riesgo país a los 538 puntos básicos, un récord absoluto de la
era euro y una temperatura a la que la soberanía de Grecia, Irlanda y
Portugal ya estaba cerca de quedar tutelada por la Unión Europea, el BCE
y el FMI.
¿Podría el fondo de rescate poner dinero para financiar a España, y no a los bancos?
Teóricamente, sí, pero este extremo no parece haberse abordado. El
EFSF puede abrir líneas de crédito temporales para prevenir crisis en
países que no están sujetos a programas como Grecia, Irlanda o Portugal,
en el caso de que tengan dificultades en los mercados de capitales.
Estas líneas de crédito tendrán una cuantía máxima del 10% del PIB. El
fondo también puede, sobre el papel, comprar deuda española en el
mercado secundario, sin que esté sujeto a la intervención.